Iñaki Relanzón: "Más allá de la seducción visual"

27 de mayo, 2020 - Fotografía y conservación - Comentarios -

 

Es desalentador reflexionar acerca de los motivos por los que muchos fotógrafos de naturaleza promovieron el nacimiento de una corriente conocida como fotografía y conservación o fotografía conservacionista. De hecho, esta corriente jamás hubiese tenido que aparecer ni tener la importancia que tiene en la actualidad. Tras décadas fotografiando la belleza natural, buscando los paisajes más bonitos y las especies más emblemáticas del planeta, algunos de nosotros reconocimos que no era suficiente. Descubrimos con pesadumbre que limitarse a mostrar esa belleza mientras a nuestro alrededor sucedían cosas era un acto terriblemente doloroso, cobarde  e hipócrita.

Sin ser dramático y basándome en datos rigurosos, hemos perdido más biodiversidad y se han extinguido más especies en los últimos 150 años que en los milenios transcurridos desde que los homínidos evolucionaron hasta Homo sapiens. La sexta extinción masiva de especies ya está aquí -algunos estudios científicos sugieren que se trata de la séptima- y es la primera ocasionada por el ser humano. Posiblemente mis hijos (si queréis ser optimistas, mis nietos) no llegarán a tiempo de ver osos polares, orangutanes o rinocerontes en libertad. Se habrán extinguido antes.

La foto bonita no es suficiente

Por eso muchos fotógrafos decidimos renunciar (al menos en parte) a la belleza como esencia única para poner nuestros esfuerzos en contar historias, en dar visibilidad a esas especies en peligro de extinción o en relatar amenazas que ponen en riesgo nuestro patrimonio natural, como la deforestación, el tráfico de especies o el cambio climático. Ya lo dice la carismática primatóloga Jane Goodall: "El mayor peligro que nos depara el futuro es nuestra apatía".

No es descabellado afirmar que los fotógrafos que actualmente trabajamos en este ámbito provenimos más del naturalismo y de la ciencia que de las artes plásticas. Al menos yo me considero más naturalista que fotógrafo. E incluso más periodista que fotógrafo, porque aunque no tenga formación académica en periodismo (tampoco la tengo en fotografía) mi intención última es la de contar cosas, y no la de deslumbrar con belleza o expresar mis propias emociones.

Mantener la esencia de la realidad en nuestras fotografías

Por ese motivo y por la exigencia legítima del público de recibir información rigurosa, cualquier proceso que reste veracidad a nuestras fotografías deja de tener cabida en esta corriente. Las técnicas de manipulación o retoque digital pasan a ser exclusivas de la fotografía como medio de expresión personal o artística, pero no de la fotografía documental o periodística. De igual manera, la fotografía de fauna en cautividad es un engaño -la disfracemos como la disfracemos- si nos empeñamos en denominarla "fotografía de naturaleza". ¿Aceptaríamos una imagen de un conflicto bélico en la que el fotógrafo hubiese colocado a los diferentes protagonistas en un decorado, utilizando balas de fogueo y controlando la iluminación para obtener una imagen más bonita, impactante o perfecta?. Eso ya sucedió con fotografías tan míticas pero polémicas, como "Muerte de un miliciano" (Robert Kappa, 1936) o "Alzando la bandera de Iwo Jima" (Joe Rosenthal, 1945), por citar dos ejemplos.

Objetivo final: conseguir cambios reales

Antes he dicho que mi finalidad última era la de relatar historias y contar como las especies animales (también vegetales) están desapareciendo, pero no es del todo cierto. Mi intención no es la de informar de un modo neutro y distante, todo lo contrario. Mi implicación es evidente y el conjunto de mis acciones, intencionalidades y estrategias va destinado a conseguir una reacción del público que culmine en cambios reales. Es una tarea titánica, raramente exitosa, pero no podemos conformarnos con menos. Algunas fotografías lograron cambiar el mundo natural, como el reportaje sobre la antropóloga Dian Fossey y los gorilas de montaña que realizó para la revista National Geographic el fotógrafo Bob Campbell en 1970. Aquella historia impresa llamó la atención de millones de lectores y elevó la concepción que el público tenía de aquellos "grandes monos", elevando su nivel de conservación hasta convertirlos en símbolos y cambiando leyes para protegerlos. Hoy día, los gorilas de montaña son un patrimonio innegable (también económico, no podemos negarlo) para los países africanos en los que vive.


 

Iñaki Relanzón es  fotoperiodista de naturaleza, autor de 7 libros y divulgador. Se ha especializado en especies en peligro de extinción y trabaja en proyectos de conservación a través de la fotografía. Es miembro de la ILCP (International League of Conservation Photographer) y está representado por la agencia Nature Picture Library.


Enlaces de interés:

Web y blog: https://www.photosfera.com/

Facebook: https://www.facebook.com/inakirelanzon/

Instagram: https://www.instagram.com/inakirelanzon/


Galería de fotos:

IRR_6399_NPL-1
Arabian Oryx (Oryx leucoryx) in Dubai.
IRR_20140824_128
Bornean orangutan (Pongo pygmaeus), mother and puppy, endangered by IUCN. Tanjung Puting National Park, Borneo-Kalimatan, Indonesia.
IRR_20150816_019
David Sheldrick African Elephant (Loxodonta africana) orphanage. Nairobi National Park, Nairobi, Kenya.
IRR_20150816_314
David Sheldrick African Elephant (Loxodonta africana) orphanage. Nairobi National Park, Nairobi, Kenya.
IRR_20140805_002-1
Coral reef with variety of corals, sponges. echinoderms ans fishs. Komodo National Park, Indonesia.
IRR_N4D6482_NPL
Every sunrise., at the end of the breeding season, all the Gentoo penguins (Pygoscelis papua) were concentrated in a calm pools beside the beach, cleaning itselfs, playng, and start going to fish. This is a very stressful season for all the adults, as long as they need to feed a pair of chicks as big as they are. I took this picture on a trip to the Falkland Islands, were the subespecie Pygosceis papua papua breeds. Sea Lion Island, The Flakland Islands.
IRR_20101126_126
I was into my hide at 10 degrees below zero waiting for Lammergeier or Bearded vulture (Gypaetus barbatos) in Ordesa National Park, Aragon, Spain. This beatiful adult was in front of me during the sunset.
Compartir 
Cristina Abilleira Souto
30 de mayo, 2020
Un trabajo maravilloso donde se observa el carácter artístico del fotógrafo, cuidando los detalles, la composición y la luz. Por otro lado también hay un estudio y conocimiento sobre las especies que se retratan. Por eso la contestación a la pregunta me resulta un poco difícil. Creo que un fotógrafo conservacionista puede conciliar todas esas destrezas de forma equilibrada.
Javi Benedito Ramo
30 de mayo, 2020
Fantástico el trabajo de Iñaki. No debería de estar reñido el hacer un trabajo fotográfico con bellas imágenes y a la vez una denuncia, creo que para la conservación la parte científica y naturalista debe de ser más importante que la fotográfica, quizá si la imagen muestra una belleza extrema puede eclipsar la denuncia y en una sociedad tan materialista y superficial como en la que vivimos solo abrimos los ojos cuando nos muestran la realidad sin medias tintas. Ejemplo lo tenemos en las campañas de tráfico o en esta pandemia, no nos enseñan la realidad de los hospitales y no nos concienciamos. Así que mi opinión por encima la parte naturalista y cruda realidad para que nos concienciemos. Un abrazo.
Àngels ortega
30 de mayo, 2020
Antes que nada, quisiera advertir que voy a aportar mi opinión sobre la cuestión que nos plantea Iñaki, pero lógicamente no contará para el sorteo del libro, al formar parte de Simbiosis Fotografía de Paisaje y organizar esta iniciativa.

Mi gran admiración hacia Iñaki y su trabajo, bajo mi punto de vista y como fotógrafa amateur paisajista, creo que la lucha o el activismo hacia la defensa del planeta se puede realizar desde ambas vertientes. Lo más importante es que el mensaje llegue, no importa tanto si lo aplicas desde una visión más estética o plástica o por el contrario desde una visión más realista. Lo importante es que el mensaje llegue a las personas y concienciar sobre el drama que está ocurriendo en este planeta debido a nuestros actos. Cierto es que, desde una visión más fotoperiodística, dramática y real, la sociedad siente un golpe a sus emociones y despierta consciencia en este mundo tan banal y carente de sentimientos verídicos. Me viene a la cabeza a Kevin Carter y su trágica fotografía donde la sociedad despertó de una ceguera hasta ese momento voluntaria, pero tampoco olvido su trágico final debido a que el sufrimiento por vivir en primera persona ciertas imágenes llegó a colmar su estado de salud física y mental. Así que mi reflexión es que se puede desde ambas partes siempre y cuando el mensaje llegue.
Isabel Herrera
30 de mayo, 2020
Hola a Todos, Cuando Iñaki cuenta una historia de conservación creo que tiene que destacar, tanto por su belleza,o su fatalidad algo que està ahí, que está sucediendo y una de las maneras que nos llevan a sacudirnos es con una imagen que impacte, que llegue hasta nuestra alma, para recordarla.
Jaume Jové
30 de mayo, 2020
Un fotografo conservacionista por definición creo que debe tener una vertiente documental , fiel a la realidad, reflejar la naturaleza tal cual es en su crudeza o no , mostrar y denunciar con sus imágenes si lo cree necesario, si es Fotógrafo empleará todas las técnicas fotográficas para q sea así, deberá conocer y estudiar la naturaleza con ello dar sentido y fin a su trabajo, pues este sirve a la naturaleza y no se sirve de ella.
Un Fotógrafo de naturaleza artista se inspira en ella, parte de ella para crear otros mundos, su mirada es subjetiva, no necesita conocer que fotografía ni para que, solo encontrar la belleza en ella y aumentarla.
La forma se impone al fondo en este caso.
No tengo dudas de la existencia de Fotógrafo naturalista y científico, ni de la existencia de Fotógrafo de naturaleza artista , si en cambio en cambio de conjugar las dos vertientes sin perder parte ellas.

Felicidades por las fotografías
Antonio Martínez Tomás
30 de mayo, 2020
Buena reflexión, yo creo que un fotógrafo que trabaja para la conservación de la naturaleza tiene que ser un buen naturalista o científico, y un buen fotógrafo o artista, pero creo que es más importante que sepa del tema en el que está trabajando, que no que lo sepa retratar de forma bonita, que también es importante por supuesto, pero creo que muchas fotografías que han cambiado algo no son tan \\\"bonitas\\\", o a veces muestran una realidad menos bonita, ya hablemos de fotoperiodismo, naturaleza, patrimonio...
Nuria Blanco Arenas
31 de mayo, 2020
De acuerdo con Iñaki en casi todo. Como Angels creo que también una imagen plástica puede servir para el fin conservacionista. A veces llegar al espectador de una manera artística sirve, sobretodo para personas que no son animalistas y/o naturalistas y, sin embargo, son amantes del arte en cualquiera de sus manifestaciones. Pueden descubrir así que esos animales y espacios naturales no les son indiferentes. Vamos que a veces los caminos para mejorar la Vida son sorprendentes. Los trabajos de Britta Jaschinski son un ejemplo de fotografía real y a su vez enormemente personal. Fotografías de autor y documentales, muy eficaces. Cierto que muchas de extrema impresionabilidad, otras de gran belleza y drama. Otro ejemplo el de Daniel Beltrà, cuyas fotografías ademas de bellísimas transmiten la destrucción de ecosistemas, especies y el drama real que se desencadena en numerosos puntos del planeta. Lo que sin lugar a dudas es cierto es que el fotógrafo conservacionista, sea o fotoperiodista o un fotógrafo de autor, ha de ser naturalista. Nunca un fotógrafo conservacionista hará “lo que sea” para conseguir una fotografía si ello causa un perjuicio en un ser vivo o en su habitat. Ese para mi es el punto diferenciador entre el fotógrafo conservacionista y el fotógrafo a secas. El espectador puede ser diferente en cambio. Que las fotografías les cambien, en el caso de los espectadores no naturalistas, su sentimiento transformando su desinterés en todo lo contrario. Nunca se debe perder la fe! nUn artículo interesante sin duda. Es maravilloso saber que tantas personas ( fotógrafos, periodistas, biólogos, organizaciones a nivel internacional...) están tan involucrados y ayudando a tantos seres sin voz y habitats que deben seguir... Aunque el daño es grande y no parece remediable, una parte dentro de mi siente que, finalmente, se conseguirá frenar. Solo que... El tiempo apremia!
Nuria Blanco Arenas
31 de mayo, 2020
Respecto a la pregunta que formula Iñaki, creo que un fotógrafo conservacionista debe ser naturalista sí o sí , aunque como antes dije de manera más embrollada, es viable ser artista como cientifico como fotógrafo documental. Lo que si es cierto es que contar una historia con la fotografía, es un matiz, en mi opinión, importante.

Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

6 + 8 =
Últimas entradas
Categorías
Ver anterior Ver siguiente